LAS FACHADAS DE PIEDRA EN LA REHABILITACIÓN DE EDIFICIOS

Las fachadas de piedra tradicional, así como los interiores de madera, son los elementos más adecuados para construir una vivienda tradicional. Ahora que está de moda la bioconstrucción, la vuelta hacia los materiales tradicionales provoca que mucha gente vuelva a encontrarse con la naturaleza.

Una fachada de piedra es algo que nunca pasa de moda. Y su calidad es mayor que la de los aplacados que recubren los cerramientos de las edificaciones levantadas a finales del siglo pasado. Además, el espesor de los sillares (cada uno de los elementos pétreos que forman la fachada) favorece que el calor producido dentro del hogar se mantenga estable. Esto es así porque los modernos cerramientos de ladrillo sólo desempeñan la función de cerramiento, pero no contribuyen a mantener el calor.

Hay varios tipos de fachadas de piedra: mampostería, sillar, sillarejo. Se diferencian entre sí por el tamaño de la piedra. Pero las rocas empleadas en la fachada deben cumplir otras características especiales: deben cubrir las exigencias en cuanto a estructura interna, fractura, densidad, compacidad, porosidad y heladicidad.

La piedra sólo trabaja compresión en el muro, por lo que los ensayos a compresión en máquinas hidráulicas son los primeros que se exigen para controlar los materiales que se utilizarán en la reforma de una casa.

Antiguamente, las fachadas pétreas se utilizaban mucho porque la mano de obra era barata, y los materiales aun más. Por eso no importaba el tiempo que los canteros estuvieran labrando la roca, no había tanto problema de plazos ni rendimientos.

Sin embargo, en la actualidad tenemos una situación inversa. Ningún promotor está dispuesto a que sus operarios pierdan horas laborales labrando un producto a mano cuando existen máquinas que pueden automatizar el proceso y servir un elemento adecuado al revestimiento o rehabilitación que se quiere realizar.

Por ese motivo las fachadas lucen con acabados industriales, como el ladrillo, aplacados cerámicos o piezas modulares, y sin embargo el levantar una casa, piedra a piedra, solamente queda para quienes por su mentalidad ecológica prefieren utilizar elementos naturales en cuya producción no se generan residuos contaminantes y puedan sentirse bien con el medio ambiente.

Sin embargo la belleza y la presencia de una fachada de piedra, junto con la calidez que trasmite, es algo que las modernas tecnologías no pueden igualar. Por eso han surgido revestimientos y aplacados que tratan de imitarla en tonos y tacto, porque en un edificio con cierto interés histórico o artístico será el único revestimiento que se pueda aplicar conservando la estética del recinto.

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